En el aire… De camino a Hindustán


4 de julio de 2008

Culminando mi primer bocado de la India, comienza a volar mi mente. Entre sabores de gelatina rellena de nueves y de color naranja casi fosforescente, arroz basmati con petit pois y curry a un lado. Por otro, tofú junto a algún tipo de carne de soja y yogur natural que sirve para apaciguar el calentón del ají. Me pregunto: ¿Cómo será este país que durante tantos años he anhelado pisar? Tal vez por esta razón aquel leedor del tarot me dijo una vez que tengo descendencia del Bengal. Pruebo otro bocado, aunque esta vez se trata de una bolsita rellena de cientos de especies multicolores que sirven de digestivo. Rosa. Jengibre. Regaliz. Es todo una elaboración sumamente detallada, perfectamente pensada y prácticamente imposible de descifrar. Una verdadera explosión de sabores. Y esto, queridos, es sólo una muestra aérea, desafiante y seguramente insemejante de lo que me espera… Trago el último bocado de ají y decido tomar una siesta.

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