Una ciudad posmoderna


The Bund, centro financiero de Shanghái.
Con una población de 25 millones de habitantes y posiblemente el doble de cantidad de rascacielos, sentirse abrumado es la orden del día. Esta es Shanghái, la ciudad más poblada de todo el mundo y el epicentro financiero de la región Asia-Pacífico. Desde los 1930’s  esta metrópoli se ha posicionado como líder comercial de la nación, aunque fue testigo de una pausa corta en cuanto a su desarrollo una vez el partido comunista chino obtuvo el poder en 1949. No fue hasta los 80 que comenzó a producirse un acelerado (casi desmesurado) desarrollo y producción de infraestructura, tecnología y manufactura.

Hoy día residen aproximadamente 250 mil extranjeros en esta urbe, algunos de los cuales completan estudios o voluntariados y otros trabajan en empresas internacionales. El resto de turistas que visita esta ciudad vienen en busca de las principales atracciones: The Bund (centro financiero), la Concesión Francesa,  los rascacielos alrededor de Lujoazui y la colorida y comercial, calle Nanning.

La calle Nanning
El verdadero encanto de esta ciudad posmoderna, sin embargo, se esconde en otros rincones más sosegados y alejados del tráfico y la congestión de personas. Los parques son los pulmones de la ciudad y espacios donde visitantes pueden aproximarse más a la auténtica cultura shanghainesa. Aquí es común ver gente mayor practicando tai-chi, cantando ópera, bailando los populares bailes de plaza, entrenando kung-fu, o simplemente disfrutando de la compañía de amigos y seres queridos. Padres de jóvenes solteros también aprovechan los espacios públicos para encontrar pareja a sus hijos, usando pancartas con información atractiva sobre el o la candidata.

 

Jardín Yuan
El Jardín Yu es ciertamente un oasis en medio de la ciudad y aunque es visitado por cientos de personas durante todo el año, desde luego vale la pena conocerlo. Un excelente modelo de arquitectura clásica china, fue construído en 1559 como jardín privado de Pan Yunduan, un comisionado de la provincia de Sichuan. Contiene reliquias culturales, piezas de arte y joyas arquitectónicas que ponen en práctica el equilibrio recogido en las enseñanzas taoístas de yin-yang. La zona adyacente al parque es el casco viajo y perderse entre las callejuelas donde yacen cientos de boutiques con piezas de ropa, arte y comida callejera, auténtica y sabrosa, también es una parada casi obligatoria. En Shanghái la variedad en cuanto a platos es impresionante, por lo que cualquier viajero podrá satisfacer sus gustos y antojos.

El Templo de Jade es otro monumento que merece la pena ser explorado. Aquí descansa una estatua de un Buda tallado de un solo trozo de jade proveniente de Birmania que fue traído a China hace varios cientos de años.  En el templo es posible observar el sincretismo religioso que perméa en esta nación, que combina tanto el Budismo de la India, el Taoísmo y el Confucionismo. El complejo también incluye una biblioteca y residencias de monjes.

Mujer budista reza en el Templo de Jade.
Otro lugar de atractivo para aquellos interesados en conocer sobre los 5,000 años de historia de China es el Museo de Shanghái, localizado en la popular People’s Square. El edificio contiene cuatro plantas y cada una con varias exhibiciones de: bronce, cerámica, arte clásico, monedas, caligrafía y jade. Algunas de las salas más seductoras, sin embargo, son las de muebles, esculturas y folclor de las etnias minoritarias del País.

Museo de Shanghai

Una opción atractiva para viajeros en busca de conocer otra cara de Shanghái – fuera de la ciudad- es ZhuJiaJiao, conocida popularmente como la Venecia del Oriente. Este pueblito cuenta con 1700 años de historia y es fácilmente asequible en bus a una hora del centro de Shanghái. Una vez aquí es fácil transportarse a otra era, otro mundo de canales, hombres que llevan sombreros de bambú, típicos de la China de antaño y reman góndolas confeccionadas en madera oscura. 36 puentes abrazan este pueblito repleto de viviendas antiguas, callejuelas, tienditas, casas de té y restaurantes a orillas del lago Dianshan.

Zhujiajiao
 

 Un verdadero oasis es The Old House, una casa antigua de dos plantas construida en 1885 de cuyas paredes cuelgan pinturas de óleo y donde encontrará cientos de bonsáis, muebles antiguos, peculiares recovecos y un aire zen de tranquilidad absoluta. El dueño actual, Sun Yi Fang, es un aficionado del arte y ha preservado la fachada en su estado original. Hoy día esta casa abre sus puertas a todo el que interese presenciar la vida china del siglo diecinueve mientras degusta un té, café o cerveza local y conoce otra cara más auténtica y clásica de Shanghái.

The Old House, casa de té en la Venecia Oriental.

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